Psicoterapeuta, escritora e investigadora de la Evolución y Desarrollo de la Conciencia Lúcida. Yo añadiría también, intrépida, valiente, rigurosa y metódicamente científica.
No es fácil entender qué significa dedicarse a la investigación de la conciencia. Paloma Cabadas lo explica con simplicidad: se trata de la investigación de uno mismo. Entendiendo por Conciencia esa singularidad -que somos cada uno de nosotros- que evoluciona hacia el infinito; que es mucho más que materia y mucho más que energía. Que conserva el conocimiento adquirido en muchos planos de realidad y que evoluciona en la medida que aplica ese conocimiento.
Ha expresado sus conocimientos e investigaciones en sus libros: La muerte lúcida, No nos educan para amar y El poder de la tierra. Además, imparte el programa educativo "Educación consciente".
Paloma Cabadas
palomacabadas.com/
Alish
TimeForTruth.es
Paloma
Cabadas en esta ocasión nos ofrece un nuevo vídeo. El camino hacia la
evolución consciente empieza en un mismo,se trata de recordarse a si
mismo. En la muerte lúcida eres consciente de tus posibilidades como
Conciencia,más alla del cuerpo físico.Paloma Cabadas aporta claves a las
grades preguntas de la humanidad : ¿ de dónde venimos ? , ¿ quienes
somos ? y ¿hacia dónde vamos ?
La energía de amar: el
nuevo ADN
Paloma Cabadas
Psicoterapeuta
La energía de amar es la energía que impregna
todo el universo, está a nuestra disposición y estamos contenidos en
ella como el océano contiene a los peces, pero, al igual que los peces,
fluimos por ella sin darnos cuenta, incapaces de vivirla
conscientemente y ¡menos aún! de utilizarla como lo que es: una
herramienta que crea, integra, materializa cosas y facilita
intercambios.
Estamos todavía demasiado ciegos a esta corriente
energética. La buscamos fuera cuando fluye dentro, no percibimos
la capacidad que tiene de integrar los valores del ser y, menos aún de
relacionar que la vida es vida, gracias a la energía de amar.
En ese afán de dar con ella a todo precio, el ser
humano se funde en encuentros afectivos y se confunde con tanto affaire
amoroso, para terminar igual de ignorante y más decepcionado, si cabe, acerca
de la experiencia real de amar. Vivimos más tiempo enroscados en la
idea de cómo debe ser eso de amar que en el acto mismo de amar.
Es una materia que ha hecho correr ríos de tinta a
lo largo de la Historia como bien sabemos, tanto se ha dicho y tanto se
ha escrito al respecto, que hasta las palabras han perdido su sentido.
Por eso pienso que el significado último de todo
este cambio que anhelamos profundamente los busca-dores sinceros de la
verdad, tiene que ver con la apertura de un estado de conciencia donde
lo trascendente quede plenamente integrado en nuestra vida.
El código de acceso a ese
cambio de conciencia es el descubrimiento vivencia de la energía de
amar.
El desarrollo de la naturaleza trascendente en
el ser humano disipa la angustia existencial y propicia la implantación
de la energía de amar.
A partir de este descubrimiento esencial se
instaura el nuevo estado de conciencia que irá modulando cambios
sustanciales a nivel de la materia, máxime, si pensamos en términos de
una Humanidad que excede los seis mil millones de individuos, un hecho
hasta hoy nunca alcanzado en este Planeta y que supone que, ahora,
hay mucha energía física a disposición para producir transformaciones.
Como resultado evolutivo de esta transformación
consciente, el Hombre irá experimentando la emergencia de renovadas
estructuras celulares que faciliten la implantación de esa corriente
energética en el cuerpo humano.
El cuerpo humano se va modulando a partir de los
cambios de conciencia, la conciencia hace al cuerpo.
Tal vez las nuevas
conciencias que están naciendo ahora ya vengan con esos dispositivos
activos,y en la medida que aquí resuene el eco de esa vivencia
en una masa crítica suficiente, su efecto terminará siendo percibido a
nivel planetario.
Por tanto, merece la pena reflexionar acerca de
la importancia de nuestra participación y cooperación en todo este
proceso evolutivo, principalmente, para no quedarnos una vez más a la
espera o en la ingenua contemplación de la llegada de los niños de luz
que van a cambiar el planeta.
Lo que precisamos es una firme disposición a
activar la luz que ya traemos para que nos podamos encontrar con las
conciencias que están llegando y potenciar conjuntamente el cambio
planetario. Esos niños que están naciendo necesitan sentir una mano
compañera que les agradece su llegada, les reconocen su esencia y les
apoya en la tarea que vienen a realizar.
Nuestro trabajo evolutivo
personal cobra ahora una nueva responsabilidad: convertirnos en un
espacio abierto y receptivo para que las nuevas generaciones de luz
sientan la vibración afín y no se encuentren tan perdidas y desamparadas
como lo estuvimos nosotros.
Necesitamos tener una conciencia clara de que el
mayor impedimento a que existe hoy para la implantación de la nueva
corriente vibratoria en el Planeta es la energía del miedo y del
sufrimiento.
Desde el miedo y el sufrimiento, ¿cómo vamos a
ser capaces de reconocer a los jóvenes colegas que están llegando?
Por más próximos que estén, aunque sean nuestros hijos, no es suficiente
para establecer la conexión con la nueva vibración.
No podemos sintonizar con ellos desde la genética
del miedo, porque ellos ya vienen sin los viejos códigos del antiguo
paradigma y están mucho menos predispuestos a sucumbir ante la
incertidumbre.
La corriente vibracional del miedo y el
sufrimiento está profundamente arraigada en nuestro pasado, sostenida a
través de la cultura, los sistemas de creencias, y está plenamente
vigente.
La Humanidad no sabe todavía vivir sin esos
referentes, no sabe ser feliz, no consigue afirmarse en la idea de
que la vida merece ser vivida y gozada en libertad. Nos compete
estar atentos al hecho de no transmitir y menos aún imponer viejos
criterios que ya no sirven más a nadie.
La lucidez es una condición indispensable para
evolucionar con conciencia. La educación en la vida lúcida es el
camino imprescindible para ampliar conciencia de uno mismo.
Vivir sin lucidez no
permite amar porque amar es un acto consciente .
Hay que perder el miedo para empezar a amar.
Donde hay miedo no hay amor, donde hay sufrimiento no prospera el
amor.
La activación de la propia lucidez se corresponde
con la actuación de nuestro nivel de evolución, ese inmenso potencial
energético que impulsa al individuo a brillar con ética por lo que
verdaderamente es y a no vivir más eclipsado por el miedo y la
angustia.
Ha llegado el tiempo de trascender la paradoja que
se nos plantea como resultado de una educación castradora de
nuestros talentos y cualidades y encontrar el medio de brillar con luz
propia, sin deslumbrar a nadie, y contribuir así desde una acción
que se apoya en lo mejor de cada uno, a la evolución consciente en la
Tierra.
Esto equivale a decir que toca atreverse a ser
uno mismo porque, nunca antes en la historia del Hombre hemos
estado tan cerca de conseguirlo como ahora.
Sólo cuando el individuo pierde el miedo a la
vida disipa definitivamente el terror de la muerte, la disolución, los
cambios, y osa ¡por fin! SER. Ahora es cuando, realmente, ¡no tiene
nada que perder!
De este modo consigue liberar espacio
suficiente en el mundo íntimo para empezar a amar en un cuerpo humano.
Es el tesoro que nos reserva la vida en la Tierra: descubrir la riqueza
que supone amar aquí, en un cuerpo tan denso y en condiciones
aparentemente tan adversas.
Pero como todo tesoro, permanece escondido a la
luz de los sentidos que se distraen con el amor materialista, el amor de
las formas y de los encantamientos, el amor facilón sin compromiso o,
ese amor posesivo, pasional y ciego, el amor desde el miedo.
En la vida humana las emociones son moduladoras de
sentimientos. Llegamos al sentimiento a través de las emociones que,
en la Tierra, son la sal y la pimienta de la vida, es más, me atrevería
a decir que las emociones son esencialmente humanas y añaden un
condimento primordial al conocimiento de las cosas.
El problema que acarrea el mundo emocional es que
se hace con el poder global de nuestra realidad encarnada y llega a ser
tan evidente y consustancial, que terminamos penando que sin ese toque
de avidez por la intensidad, no hay vida, o que ésta carece de sentido.
El sentir termina impregnado de esa fatal
intensidad que desenfoca el diseño original de las cosas; la emoción,
que tendrían que venir a sumar cualitativamente y a dotar de vitalidad
al sentimiento, acaba deformando y caricaturizando dramáticamente la
percepción de la verdad.
Por eso considero que una parte importante del
proceso de recuperación de la lucidez en la Tierra viene dado por el
trabajo con el mundo emocional.
La emoción filtra y gradúa nuestro sentir acerca
de las cosas porque, entre otras cosas, este es el planeta del
sentir, aquí las cosas las sentimos principalmente y luego las
pensamos.
Nuestra forma de pensar está completamente
impregnada del mundo emocional, por eso, de la calidad y salud de
nuestro mundo emocional, también depende la calidad y la salud de
nuestras ideas.
Pensar y sentir son procesos inseparables y
aunque parece que se viven separados, no lo son.
De la adecuada depuración de nuestras emociones
depende la calidad de nuestros pensamientos para que, la noble
actividad de pensar, no sea utilizada para triturar el residuo
contamínate de las emociones enfermas.
Una meta más en este proceso de evolución lúcida
está en conseguir pensar con libertad, para sentir sin densidad, ni
dramatismo y para amar con consciencia.
El drenaje del mundo emocional enfermo es la base
del trabajo de autoconocimiento.
Miedos, traumas, impedimentos, inseguridad,
bloquean la libre expresión de nuestras cualidades y talentos, y así
tenemos a la gente limitada en sí misma y por sí misma, identificándose
con lo más inmaduro de su naturaleza, viviendo en su propio sótano
oscuro, cuando puede brillar con la luz de sus mejores valores.
Ahora bien, ¿resulta más cómodo vivir en el miedo?
¿Es más rentable para nuestras sociedades inmaduras que la gente viva
asustada y enferma? ¿Está usted real-mente dispuesto a asumir el
compromiso de su transformación?
Las respuestas a estos
temas están dentro de cada uno.
Tal vez recordar que los cambios son posibles,
quizá difíciles, pero siempre posibles. Vivir en la Tierra permite
materializar imposibles, aunque éstos lleven un poco más de tiempo.
Entiendo que la energía de amar
como una energía universal, una fuerza integradora de todas las
cualidades del ser que, cuando se descubre en uno, principalmente, como
resultado de la transformación de la energía emocional de los miedos y
el sufrimiento, comienza su reinado en ese espacio que antes ocupaba la
sombra, opera cambios profundos de conciencia y promueve el salto a
otras espirales de evolución.
La energía de amar se descubre dentro de sí
y produce una transformación tan potente que influye en la materia, en
el ADN y en todo soporte que permita la expresión de la con-ciencia.
El descubrimiento de la energía de amar es el
regalo que proporciona el planeta Tierra al individuo que está haciendo
un trabajo lúcido que, por supuesto, es mucho más que un trabajo
bien hecho, porque además, es un trabajo consciente.
La energía de amar es la
energía que ecualiza todas las cualidades del ser, cohesiona en la
conciencia todo su conocimiento y todos sus valores, otorga la identidad
y el pasaporte a la libertad, hacia otros estadios de evolución que no
requieren más de la forma para SER, con conciencia de SER.
El amor es la
energía de la libertad de la conciencia.
La sencillez de sus planteamientos y la ausencia de tópicos,
clichés y demás parafernalia mística y espiritual en el
discurso de Paloma Cabadas, la hace una figura líder en el mundo de la
evolución de la conciencia, el desarrollo personal, y la manifestación
del ser humano en campos energéticos multidimensionales.
Aquí os dejamos su aplaudida intervención, y os damos de nuevo la
oportunidad de conocerla, experimentar lo que ella cuenta por vosotros
mismos, y abrir espacios de reflexión interna donde aflore el
conocimiento que ya traemos cada uno de nosotros, resultado de
nuestra evolución a lo largo de tantas vidas....GRACIAS PALOMA POR ENTREGAR TU SABIDURIA¡¡¡¡¡
La muerte lúcida es la
consecuencia natural de haber vivido con lucidez y encontrar sentido a
la vida y a la muerte es una de las tareas más importantes que el ser
humano debe acometer en su existencia. La sociedad actual ignora y vive
de espaldas a la muerte, perdiendo en gran parte el sentido natural del
fin de la existencia humana. Prepararse para afrontar la muerte de los
seres queridos y la propia, es una asignatura pendiente en nuestros días
que llena de incertidumbre a muchos de nosotros.
Paloma Cabadas
nos explica qué son y cómo interpretar los sueños, intuiciones y
premoniciones. Cómo perder el miedo a lo desconocido, a los cambios y a
la pérdida de identidad. Cómo superar el miedo a lo que no nos deja
vivir. A utilizar el autoconocimiento como sistema curativo. Cómo
afrontar experiencias ajenas a nuestro propio cuerpo. A conocer cómo es
la vida después de la muerte.
"El poder de la
Tierra " cierra la trilogía que Paloma Cabadas ha dedicado a la vida, al
amor y a la muerte, los aspectos esenciales del ser humano que busca la
verdad y el conocimiento de sí mismo por encima de todas las cosas. Este
libro nos sumerge en un profundo recorrido interior, a la par que,como
telón de fondo, nos revela las visiones de la autora origen de la vida
en la Tierra y de la importancia de esta plataforma en la evolución
global del cosmos.
Nos descubre, entre tantas otras cosas, que
la Humanidad fue un programa largamente acariciado en el Universo, que
la muerte no existe, ya que un muerto solo es alguien que todavía no
sabe que sigue vivo, y que el dominio de la sensibilidad y del campo
energético son la clave para el equilibrio y la comunicación
multidimensional. Una obra apasionante que nos ayuda a vivir en el
presente con la perspectiva de un pasado multidimensional y de un futuro
instalado en la energía de amar del que cada uno es creador.
«A
fuerza de vivir engañado, el hombre termina creyendo que la verdad es
fantasía. Para el humano, concebirse como una conciencia inmaterial que
evoluciona en singular y hacia el infinito, convivir con la certeza del
uso transitorio del cuerpo físico, mientras tiene la posibilidad de
servirse conscientemente de otro cuerpo de energía sutil en el cosmos,
así como el hecho de no morir, es casi inimaginable...»
Más info
en www.palomacabadas.com y www.proyectonuevaera.com